A los cuatro años, como no, me seguía llevando mi abuelo porque mis padres nunca quisieron saber nada de mi aficción al caballo por ser un deporte un poco peligroso y caro. Pasé de montar a pony a caballo porque un día mi profesor dijo que aunque era pequeñísima y a caballo se empezaba a montar a los seis por lo general, el pony se me había quedado corto porque lo contralaba muy bien, así que provó a subirme a un caballo y a dar un par de vueltas, y a mi que me encanto, pues desde entonces no volví a montar en pony jeje.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Continuó en mi infancia...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
luuuuu guapaaaa
ke mona de pekeñaaaa
jaja con el caballom mui mono/a tambiennn jaja
1bsooo
Publicar un comentario